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BODEGAS JUAN CARLOS SANCHA

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  • Publicado: 2015/06/16
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Hoy queremos atraer vuestra mirada sobre una joven bodega ecológica, “pequeñita pero matona”…  Pues desde la humildad de los 280 metros cuadrados de su nave de elaboración y crianza y sus apenas 6 hectáreas de viñedo en propiedad, están revolucionando el mapa varietal de la DOCa Rioja. Esta bodega es el proyecto homónimo del profesor Juan Carlos Sancha de la Universidad de La Rioja, con más de tres décadas de trayectoria profesional en elaboración y docencia por toda España. Sobre todo, alguien que tenía la ilusión de poner su casa al pie de una viña en su pueblo natal, Baños de Río Tobía, a sólo 13km de los monasterios de Yuso y Suso de San Millán de la Cogolla (donde nacieron las lenguas del Castellano y el Euskera). En este pequeño municipio de la subzona vitícola de la Rioja Alta, a orillas del río Najerilla y en una de las zonas más frías de La Rioja, con marcada influencia atlántica, se encuentra hoy en día uno de los mayores reservorios genéticos de vid en Europa. Baños y la comarca del Alto Najerilla ya no son sólo conocidos por su pujante industria de papel y los embutidos cárnicos, Juan Carlos ha logrado ponerlo de nuevo en el mapa vitivinícola (de donde nunca debería haber salido). La bodega lleva a la práctica más de tres décadas de trabajo teórico de conservación del patrimonio vitícola riojano, que ha conseguido cultivar en apenas 5 hectáreas de viñedo casi 30 variedades minoritarias históricas de vid (relegadas al olvido por las exigencias del mercado y la hegemonía del Tempranillo). El otoño pasado tuvimos oportunidad de catar en nuestra tienda Bodegas Trigo de manos de nuestros amigos riojanos tres auténticas rarezas: “Cojón de gato”, “Teta de vaca” y “Sabor a menta”; así como la polémica y explosiva “Maturana tinta navarreteña” o la delicada “Garnacha no clonal”.

La bodega actualmente comercializa 5 vinos monovarietales, de muy limitada producción y con certificado ecológico; la garnacha vieja “Peña El Gato”, procedente de la viña del abuelo, plantada en 1917 (apenas 1.200 botellas, ya agotadas hasta que salga la nueva añada 2014 este próximo otoño) y cuatro monovarietales distintos bajo la marca Ad Libitum (“Maturana Tinta de Navarrete”, “Maturana Blanca”, “Monastel de Rioja” y “Tempranillo Blanco”).

Ad Libitum Maturana Tinta (con el apellido “de Navarrete”, en honor del pueblo riojano donde se encontraron las pocas plantas que quedaban de esta variedad originaria del margen derecho de Burdeos), es un vino con 11 meses de crianza en barrica de 500 litros de Roble Francés, madera no nueva. De corte muy moderno, con una intensidad de color alta y una nariz muy expresiva en la que se aprecian las notas especiadas de la barrica francesa pero también las propias de la variedad como el pimiento verde, mucha fruta roja y algunos terciarios como notas de cacao y hoja de tabaco. En boca, es fresco y fluido, y relativamente largo con una sedosa tanicidad final. Sin pretensiones, un vino honesto.

Ad Libitum Maturana Blanca es el primer monovarietal blanco fermentado en barrica que elabora la bodega, y 2014 es su primera añada. Explosividad aromática, madera francesa muy bien integrada (4 meses de crianza sobre lías en barricas de volúmenes grandes, los terciarios pasan a segundo plano).Apenas 2.000 botellas, con mínima intervención enológica y un resultado muy gastronómico con aromas florales y una boca francamente seria. Vino para meditar, complejidad.

Ad Libitum Tempranillo Blanco es uno de los primeros monovarietales de esta uva albina, procedente de la mutación espontánea que se registró en 1988, y que afectaba al color de los racimos en un único pámpano de una cepa entre miles de la variedad Tempranillo Tinto, de una viña cercana a Logroño. Muchas décadas de trabajo después, con la viña comercial más antigua de esta variedad no histórica pero que ya ha comenzado a hacer historia en toda la DOCa Rioja, Juan Carlos ha buscado dar todo el protagonismo a la expresión de la variedad. Este vino es más austero en fase aromática que su hermano mayor Ad Libitum Maturana Blanca, con notas de fruta y flores blancas como membrillo y melocotón cuando se abre en la copa, de manzana y piña verde, y con algunos recuerdos cítricos. Aromas y sabor más sutiles, que ceden protagonismo a la boca. Maravillosa frescura, largo en boca, neutralidad en nariz y total versatilidad para acompañar una amplia gama de alimentos. Vino humilde y gastronómico.

Tags: BODEGAS JUAN CARLOS SANCHA, AD LIBITUM, MATURANA, TEMPRANILLO BLANCO, MATURANA BLANCA, AGRICULTURA ECOLÓGICA, BODEGA ECOLÓGICA, BAÑOS DE RÍO tOBÍA

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